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La noche anterior al matrimonio, nos juntamos todos en casa de Julita, para conocer los hermanos y sobrinitos de Martita. Para todos nosotros como familia fue un feliz nuevo encuentro, con todos nuestros hijos juntos, nietos y Camilita. Y sobre todo el gran gusto de compartir esta alegría con la familia Foster. Así llegó el día 28 de Septiembre. Julita cedió su dormitorio a la novia y sus damas de honor, las cuales entre recuerdos familiares, bellos vestidos y abrazos de saludos se arreglaban. Nosotros, mientras tanto, nos vestíamos en el dormitorio de visitas, o mejor dicho, Albertito me vestía a mi, porque esto de colocarse un smoking es muy complicado. Clina y nuestras hijas, Astrid y Camilita aparecieron como bellas flores, orgulloso producto de nuestra unión de 50 años atrás. Martita bellísima fue escoltada por su padre, Marion. Albertito llevaba del brazo a Hazel. Seguidos por Clina y yo. Después Julita y Aaron, y finalmente las dos hermanas mayores, Mary y Clinita, las cuales le leyeron a la pareja los consejos del matrimonio. Los invitados rodeaban la glorieta, y todos juntos compartimos la felicidad de los novios. Al terminar la Ceremonia Religiosa, se instaló en la glorieta la banda de música “Carnavalito”, empezando una noche inolvidable de celebración, con esquisita comida, mucha conversación e incansables bailes. Los novios se fueron de Luna de Miel a Charleston, Carolina del Sur.
Mini-Historia de Alberto y Martita y la familia Foster 1990-1996
Cuando el Abogado Marion Foster, conoció a Hazel era viudo con cuatro hijos: John, Jean, Mary y David. Se casaron y Hazel se convirtio rápidamente en una madre muy ocupada. Hazel dió a luz a dos mellizos, Martha y Mark, los cuales se criaron en una familia numerosa y entretenida. Martita se tituló de la Universidad de Carolina del Norte, como Bióloga. Trabajo 8 años en los Laboratorios de Neurología del Hospital Universitario de Duke. Paralelamente estudió Ingeneria Electronica en la Universidad del Estado de Carolina del Norte, donde se graduó como Ingeniera en 1997.
Cuando mutuos amigos los presentaron, Alberto quedó entrigado con el hecho que Martita, ademas de ser linda, era tan estudiosa, independiente y trabajadora. Nunca supieron exactamente cuando se conocieron, ni cuanto tiempo pololearon, probablemente alrededor de 5 anos. Ademas de pololos también eran vecinos, el departamento de Martita estaba al otro lado de la calle de Alberto, lo que probablemente produjo un ahorro de gazolina considerable en un periodo de “5 anos”. Para Martita estar casada con este “Sud Americano del Tercer Mundo”, como ella lo llama a veces, a sido una aventura, lo que ha sido también para Alberto estar casado con su “Gringuita Martita”.
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